Te confieso que mi nombre es María Soledad, pero como nunca me sentí cómoda con él decidí acortarlo a Sol cuando me lancé con todo al llamado de mi alma, de abrirme a mi propósito y caminar hacia la acción con sentido, hacia aquello que me mueve desde lo más profundo y que finalmente se conecta con el mundo del espíritu, el despertar de la conciencia y la medicina del alma.

Viví muchos años con sensaciones de infelicidad y sin sentido, períodos de depresión, angustias, falta de claridad y un profundo vacío interior, acompañado de vaivenes emocionales que le restaban la anhelada seguridad y estabilidad a mi vida. 

Este contexto fue el motor que me lanzó desde joven a dar el salto al vacío y atreverme a atravesar muchas noches oscuras del Alma. Hoy tengo en el cuerpo diversas terapias complementarias, trabajo a diario el músculo de la conciencia y la autoindagación para comprender mi (y nuestra) naturaleza interna, manera de funcionar y entender qué vine a aprender a la Tierra.

He estudiado de filosofía, espiritualidad, neurociencia, terapias energéticas (Reiki, Esencias, P. Hebreo, Sonoterapia y otras) y hace unos años se sumó la Astrología, herramienta que ya no puedo dejar de utilizar en mi día a día por su belleza y el tremendo aporte para nuestro camino evolutivo.

Mi experiencia personal, conocimientos, aprendizajes y sabiduría me permiten acompañar a hombres y mujeres en sus caminos de trabajo interno y búsqueda de la Tranquilidad interior, Felicidad y Bienestar.

«Elige el trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida»

-. Confucio

Un poco de mi historia y camino

Soy Periodista de profesión, pero luego de ejercerla por unos años la solté porque simplemente no resonaba conmigo. Entendí que mi expansión y plenitud iban por la vereda del frente y, sin darme cuenta, de la mano con mi propio camino interno de sanación.

A lo largo de mi vida me he trabajado profundamente, buscando no solo conocerme, sino también encontrar un sentido a lo que he ido viviendo y experimentando internamente, además de poder sanar esas heridas que todos traemos y acumulamos en la vida.

Comencé mi trabajo espiritual siendo muy joven y en el camino fui estudiando y aprendiendo tanto del contexto filosófico tras las distintas doctrinas espirituales como de la práctica energética que mantengo hasta hoy.

Luego de ir superando mis principales miedos e inseguridades, de observar y tratar de disolver creencias limitantes, de luchar con el peso de los patrones y estructuras familiares y de desapegarme del “deber ser”, empecé de a poco a enfocarme en lo que realmente quería hacer en la vida.

Cuando joven siempre decía: «quiero hacer algo que me guste tanto que no lo sienta como un trabajo«. Años más tarde descubrí que Confucio lo había dicho en palabras más lindas: «Elige el trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida«.

Y la verdad es que he sido una buscadora imparable de mi felicidad, que en lo personal está directamente relacionada con aquello a lo que dedico mi tiempo y energía en el día a día.

Así que hoy vibro desde al alma facilitando el camino hacia la sanación y transformación de las personas, aportando a sus procesos con una mirada distinta, más amplia y desde un ángulo diferente para que puedan transitarlo con menos ansiedad y más calma, con menos apego y más claridad.

Con mucho amor y dedicación voy guiando hacia la apertura de conciencia, el autoconocimiento, la aceptación y la reconexión con el Ser Esencial.